![]() Jotas de ronda por la rondalla de Sástago en las fiestas de agosto de 1963, con la cantadora Nicolasa (Foto cedida por Dalia Ferruz) |
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Del trabajo La jota como género musical de Miguel Manzano, de un rigor científico impecable y de lectura obligada para quien desee conocer la jota en su contexto geográfico e histórico, se extraen dos conclusiones significativas referidas a la jota cantada en Aragón (pag. 437 y ss., nº 1 y 9, respectivamente):
Pero al breve periodo de esplendor de la jota cantada que nació con el pasado siglo siguió una época nefasta. La jota aragonesa fue una de las víctimas de un régimen nacionalista que a falta de raíces más profundas basó su unidad territorial en tópicos vacuos como la unidad lingüística, un régimen que en su afán de buscar una identidad nacional donde no la había no tuvo ningún reparo en arrasar la diversidad cultural de su territorio con el imponente rodillo de la uniformidad, convirtiéndolo en un páramo intelectual a imagen y semejanza de los nuevos caudillos, que hizo de la jota aragonesa un símbolo patriotero y sentimentaloide rebosante de rancio baturrismo a cuyas espaldas cargó todos los tópicos que representaban a la renaciente patria. Durante todo ese tiempo apenas un puñado de voces han seguido transmitiendo fielmente a las jóvenes generaciones los estilos clásicos de la jota, en una labor esforzada y apenas apreciable en medio de la barahúnda de divos y estrellas haciendo sonar sus gargantas por escenarios, concursos y concursillos, radios, televisiones y grabaciones mil. Esta situación se ha perpetuado hasta hace bien poco, cuando afortunadamente comienza a resurgir el gusto por lo auténtico y a ser apreciada la belleza del canto puro de la jota aragonesa. Sobre las causas de la pérdida de autenticidad que afecta a nuestra jota (y que ya podria decirse que empieza a afectar al resto del folklore tradicional aragonés), Andrés Cester Zapata, en su libro La Jota, señala las siguientes causas:
Algunas de las melodías de la jota aragonesa poseen una gran belleza; tonadas popularizadas, desde finales del siglo XIX, por las voces de Santiago Lapuente, Pedro Nadal, Cecilio Navarro, Felisa Galé o José Oto, por citar tan sólo a algunos de los más afamados cantadores, son bien conocidas por toda la península. Puede verse un estudio muy interesante en la obra La jota aragonesa de Javier Barreiro. |
Jesús
Gracia (1922—2005) |
José
Iranzo, El Pastor de Andorra (1915— ) |
Matías
Maluenda, El Ruiseñor de Sabiñán (1914—1987) |
Felisa
Galé (1912—1948) |
Francisco
Rodríguez, Redondo (1909—1987) |
Camila
Gracia (1909—1988) |
José
Oto (1906—1961) |
Jacinta
Bartolomé (1902—1993) |
Pascuala
Perié (1901—1950) |
Pilar
Gascón (1900—1930) |
Jacinta
Roy, Ofelia de Aragón (1894—1968) |
Fidel
Seral (1892—1954) |
Justo
Royo, El Cebadero (1891—1938) |
Pintié
(1889—1945) |
Juan
Antonio García (1888—1975) |
Inocencia Sebastián (1888—?) |
Domingo
Martínez, Tío Carrachín (1888—1963) |
María
Blasco (1888—1966) |
Joaquín
Numancia (1886—1943) |
Miguel
Asso (1886—1936) |
Juanito
Pardo (1884—1944) |
Cecilio
Navarro (1881—1969) |
José Moreno, Niño Moreno o El Baturrico de Andorra (1881—?) |
Urbano
Gracia, El de la Granja (1870—1937) |
Asunción
Delmás (1867—1903) |
Manuel
Gracia, El Capacero (1866—?) |
Antonio
Aznar, El Andorrano (1861—1949) |
Blas
Mora (1861—1938) |
Domingo
Agudo (1850—1924) |
Mariano
Malandía, El Tuerto de las Tenerías (1847—1935) |
Pedro
Nadal, El Royo del Rabal (1844—1905) |
Vicente
Viruete, Tío Chindiribú (1825—?) |
1820 |
1840 |
1860 |
1880 |
1900 |
1920 |
1940 |
1960 |
1980 |
2000 |
Cronología
de los principales intérpretes de la jota aragonesa |
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Demetrio
Galán Bergua (Archivo Municipal de Zaragoza) |
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Gran
Colección de Jotas o Cantos Aragoneses, transcripción
para piano de la Jota Aragonesa que interpretan con guitarra y bandurria
D. Santiago Lapuente y D. Ángel
Sola, por José Mª Alvira. Portada y contraportada
de la edición especial, que posiblemente corresponda al año
1894. (Propiedad de Gabriel Marro) |
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![]() |
Gran
Colección de Jotas o Cantos Aragoneses seleccionados del repertorio
de Santiago Lapuente. Transcripción para piano de José
Mª Alvira. Portada de la edición de 1914, que contiene
los 22 primeros estilos de la recopilación de Santiago Lapuente
y Ángel Sola de 1894 junto con el nuevo "Nuevo apéndice
de estilos". (Propiedad de Fernando Cobos) |
![]() asola03.mid |
asola03.pdf |
Aragonesa
libre |
![]() fematera.mid |
fematera.pdf |
Fematera
popular |
![]() fzaragoz.mid |
fzaragoz.pdf |
Fematera
de zaragoza |
![]() femat23.mid |
femat23.pdf |
Jota |
![]() asola25.mid |
asola25.pdf |
Fematera
Con esta letra oí por primera vez este estilo al cantador Antonio Aznar. Yo
creo que es moderno y por tanto dudo que pueda ser de los femateros que
hace más de treinta años se oían en Zaragoza. Se
ha generalizado mucho y quien más quien menos, hace mangas y capirotes
con el estilo. Al transcribirlo he procurado darle más sencillez,
quitándole calderones y simplificando sus frases finales. Así
lo ha cantado en público mi discípula
Inocencia Sebastián y ha gustado mucho”
(notas de Santiago Lapuente que acompañaban a las transcripciones
de José Mª Alvira). |
![]() femat27.mid |
femat27.pdf |
Jota Transcripción musical: D. Galán. Arreglos y transcripción MIDI: A. Turón. |
![]() ffuentes.mid |
ffuentes.pdf |
Fiera de Fuentes o
Jota Honda |
![]() jfiera.mid |
jfiera.pdf |
Jota
fiera del ¡ay! o La de Peral |
![]() mora.mid |
mora.pdf |
La
mora o de Aben-Jot |
![]() masso41.mid |
masso41.pdf |
Fiera antigua Transcripción musical: J. Valdovinos y M. Villanueva, según la interpretación de Miguel Asso. Arreglos y transcripción MIDI: A. Turón. |
![]() fiera37.mid |
fiera37.pdf |
Jota fiera Transcripción musical: D. Galán. Arreglos y transcripción MIDI: A. Turón. |
| 4. RABALERAS. |
| Se llama rabaleras a las coplas referentes al barrio del Rabal, o Arrabal, de Zaragoza. |
![]() asola18.mid |
asola18.pdf |
Rabalera |
![]() rabalera.mid |
rabalera.pdf |
Rabalera |
![]() aarabal.mid |
aarabal.pdf |
Rabalera |
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Trabajando
en el campo, 1923-1925. (Archivo Municipal de Zaragoza) |
![]() ctrillac.mid |
ctrillac.pdf |
Canción
de trilla |
![]() jsegad.mid |
jsegad.pdf |
Jota
de los segadores |
![]() jota005.mid |
jota005.pdf |
Jota
segadora |
![]() junc01.mid |
junc01.pdf |
Jota
trilladora |
![]() junc03.mid |
junc03.pdf |
Jota
trilladora |
![]() junc02.mid |
junc02.pdf |
Jota
labradora |
![]() asola14.mid |
asola14.pdf |
Jota
olivera |
![]() jolivalc.mid |
jolivalc.pdf |
Jota
olivera |
![]() jolbalc.mid |
Jota
olivera |
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![]() jbelmalc.mid |
Jota
olivera |
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![]() jolivera.mid |
Jota
olivera |
|
![]() jolivcal.mid |
Jota
olivera |
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![]() jolbcod.mid |
Jota
de las olivas |
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![]() jolvald.mid |
Jota
olivera |
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![]() jota015.mid |
jota015.pdf |
Jota
olivera |
| 7. ESTILOS, TONADAS, CANTOS DE JOTA Y DESPEDIDAS TÍPICAS DE LA PROVINCIA DE TERUEL. |
![]() jota027.mid |
jota027.pdf |
Jota
de la parra |
![]() asola36.mid |
asola36.pdf |
Jota |
![]() asola26.mid |
asola26.pdf |
Jota |
| 8. TONADAS MELISMÁTICAS, ORNAMENTALES, FLOREADAS, ARPEGIADAS Y DE DOS ÚNICAS FRASES MELÓDICAS. |
![]() asola34.mid |
asola34.pdf |
Jota |
![]() asola30.mid |
asola30.pdf |
Jota |
![]() asola29.mid |
asola29.pdf |
Jota |
![]() jota002.mid |
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Jota |
![]() jota001.mid |
jota001.pdf |
Jota |
![]() asola20.mid |
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Jota |
![]() jota013.mid |
jota013.pdf |
Jota |
![]() asola33.mid |
asola33.pdf |
Jota |
![]() jmaluend.mid |
jmaluend.pdf |
Jota |
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OBSERVACIONES DEL
SR. LAPUENTE Como ya se indica, los antecedentes de los 22 primeros estilos son los que se consignaron en 1895. Conviene que los aficionados tengan presente esta circunstancia para que, sumando fechas, no sufran error de apreciación y se formen idea de dónde, cómo y por qué han podido llevarse á muchas producciones teatrales algunos cantos ó estilos de jotas aragonesas. Hasta 1887, poco más ó menos, que empecé á darme á conocer á maestros como Soriano y Ruiz de Velasco en Zaragoza, no pudieron llevarse al pentagrama nuestros estilos con la amplitud que yo he tenido la fortuna de propagar, porque los cantadores que por entonces se estilaban lo hacían con esa inseguridad que no permite al maestro recoger con fidelidad el tema de los cantos. A mí no me sucedía eso; sabía dictar con fijeza, y por si esto no era bastante, he tenido la habilidad de ser el primero que, sin dárselas de maestro, ha sabido sacar, debido á sus enseñanzas, en estos 25 años últimos, las únicas cinco notabilidades cantando Jotas Aragonesas: Asunción Delmás de Fuentes de Ebro, José Moreno, Juan Pardo y las señoritas Inocencia Sebastián y Julia Garcés. Zaragoza dirá si en mis dos únicas serenatas á Pí y Margall (1887) y Polavieja (1897), la Delmás y Moreno electrizaron ó no á los que escuchaban. Puedo decir, sin temor al mentís, que Zaragoza y mis paisanos me consideran su Profeta, á pesar del dicho. En los grandes certámenes celebrados en Zaragoza desde 1896 á 1913, no ha salido nadie, que ni por asomos se puede comparar con el recuerdo de Moreno y Pardo. Estos mismos en Madrid, merecieron la confirmación de Zaragoza con mis latas ó conferencias en la Asociación de la Prensa (1897) y en el Teatro Cómico (1900). Desde 1897 á 1912 la jota se ha propagado como ningún otro canto español. Esta jota de exportación dá náuseas muchas veces porque nos la ofrecen vestidos de mamarrachos y cantando romanzas en lugar de verdaderas jotas. Gentes hay que quisieron que cargase yo con el milagro. Para probar á todos que no era culpable de tanta y tanta astracanada como se vé, organicé en Zaragoza un festival que se celebró en 20 de Diciembre de 1908 y, á propósito, después de terminadas las grandes fiestas de aquel perdurable Centenario. Ese día Zaragoza me absolvió de todo pecado, porque gracias á la cooperación del malogrado bandurrista Sola, Inocencia Sebastián y os bailadores de Alcañiz, se tocó, cantó y bailó como nunca y se aplaudió con entusiasmo, sin que nuestra labor ni indumentaria provocasen la risa de los espectadores. ¡Hay tantos públicos que creen que la misión de los baturros es hacer reir y dar motivo para que se burlen de nuestras cosas! Faltaba á mi tranquilidad que Madrid me diese la confirmación de Zaragoza. Una representación del Centro Aragonés me invitó á que tomase parte en el festival que se celebró en el Gran Teatro la tarde del día 12 de Octubre de 1912. Acepté después que pudimos conseguir por un favor especial que cantase en la fiesta mi discípula la Srta. Juila Garcés. Con tan valioso elemento hice ver á propios y extraños, técnicos y profanos, que mis enseñanzas á la Garcés estaban vaciadas en el mismo molde que me sirvió para cantar á Pí y Margall, Polavieja, Asociación de la Prensa, Pardo á las Cámaras de Comercio (Zaragoza 1898), Cómico y la Sebastián en 1908. Aunque Zaragoza ya me había hecho justicia, anhelaba yo que Madrid refrendase esta conducta, porque Madrid por encima de todo y de todos, fué el pueblo que le dijo á Aragón y á España entera en 1894 á dónde podía ir la Jota. No estará de más que dedique un recuerdo á aquello que con apariencias de banquete en el Hotel Inglés la noche del 26 de Marzo, sus 400 comensales apadrinaron de buen grado el nombre, que de común auerdo entre el inolvidable Eusebio Blasco, Cávia y yo, se inició y denominó Fiesta á la Jota, cuyo título, desde 1894 á 1913, ha figurado, y muchas veces en lugar preferente, en los carteles anunciadores de todos los teatros, cines y salones de España y América. ¿Qué con alguna frecuencia se han visto mamarrachos y se han oído astracanadas? ¡A mí qué! ¡Hasta Zaragoza, y no en pocas ocasiones, ha visto con desagrado estas cosas, lamenta lo que sucede y el que paga dirige sus ojos á mí buscando el remedio! El más culpable es aquel Ayuntamiento que no quiere poner los medios para seguir los derroteros que yo hice buenos con el beneplácito de todos en los Certámenes de 1900, 1901 y 1907. Lejos de esto, aquellos Concejales, los más obligados á favorecer las tradiciones de nuestro canto, no saben más que darse mañan para dar facilidades á los empresarios del Teatro de la Ciudad y hasta consiéntese que revistan carácter oficial certámenes que no obedecen á más ley que al capricho de empresas particulares que se lucran más de lo que debiera ser. Estas consideraciones quisiera que el Ayuntamiento de Zaragoza las recogiese. Que interviniese en el asunto rodeándose aunque fuese del diablo para hacer el milagro que conviene. Si trata de hacerlo no tema á las consecuencias del arriendo de la finca. Mayores rendimientos le daría gustoso Zaragoza á cambio de que defendiese la parte moral, terreno éste vedado para las empresas. Punto menos que imposible sería dar término á estas observaciones si me propusiera exponer cuanto puedo decir en defensa de mi entusiasta gestión en pró del canto aragonés ó nacional, como muchos lo aceptan, pero ya es hora de concluir. Eso sí, no debo hacerlo sin consignar dos extremos que rebasan los llímites de la justificación de mis actos. Desde 1908 Zaragoza no había oído sonar las cuerdas de mi guitarra. María Guerrero quiso que la acompañase unas jotas de los Quintero en el festival que se celebró la tarde del 16 de Octubre último. Fué una sorpresa para todos incluso para los mismos organizadores de tan hermoso homenaje á nuestro canto. El aplauso de saludo que me tributó Zaragoza cuando la Guerrero me presentó en escena, vale más que los desvíos, olvidos, ingratitudes y hasta canalladas que se me han hecho durante mi honrada y honrosa hoja de servicios en favor de Aragón y nuestras cosas, por los más obligados en amparar y proteger mis iniciativas sin precedente en ninguna otra región de España. El otro extremo me lo dá hecho el “Heraldo de Aragón” dando cuenta del fallecimiento del General Polavieja, dice así: “Y á su regreso á la Península, se alzó la nación en masa para aclamarle como á un redentor. La apoteosis fué digna de un dios; rindiéronse á sus pies millones de ciudadanos que le pedían un acto de rebeldía salvadora. Entonces Polavieja pasó por Zaragoza, y Aragón entero, por conducto del HERALDO, le hizo un homenaje grandioso entregándole un soberbio álbum de adhesión donde constaban las firmas y los sellos de todos los ayuntamientos, juzgados y parroquias de la región. Fué memorable la noche histórica que Polavieja pasó en Zaragoza. Se desbordó el pueblo; el entusiasmo llegó á extremos de delirio; nunca sonó la jota cn acentos tan viriles y patrióticos. No te fíes de ninguno Obra mía fueron estos acentos y... hasta la letra de los cantares. En Noviembre de 1898 mi discípulo Juan Pardo en el festival que organicé en honor de las Cámaras de Comercio, reprodujo estos mismos acentos y la Jota hizo el milagro de que á los labios asomase por primera vez el grito de ¡Viva España! después de nuestros desastres nacionales. Santiago Lapuente |
| 9. TONADAS CON FRASES CORTADAS Y RECORTADAS. |
![]() jota004.mid |
jota004.pdf |
Jota |
![]() tronera.mid |
tronera.pdf |
Jota |
![]() asola27.mid |
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Jota |
![]() asola28.mid |
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Jota |
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jota016.pdf |
Jota |
![]() asola23.mid |
asola23.pdf |
Jota
Generalmente
se canta con esa letra. La que se ha puesto para su transcripción
es original de Loreto Prado, tan genial artista como entusiasta de la
jota y fué un obsequio que me hizo para mi repertorio. |